jueves, 28 de mayo de 2009

GRANDES PELÍCULAS DE LA HISTORIA (QUE NUNCA VIERON LA LUZ)



Algunas nos llegaron convertidas en monstruos, Frankensteins de retales cinematográficos lejos de lo que quería su autor. Otras desaparecieron, entrando en el panteón del malditismo. Genios soñadores las firman, estrellas malogradas las protagonizan. Son, incluso más que el resto del cine, una mera ilusión.

The Professor (1919)

Cuando Chaplin empezó a rodarla, el personaje de Charlot ya había devorado al artista. Chaplin no se reía encarnando a un domador de pulgas frustrado: el material superviviente puede verse en una edición en DVD de Candilejas (1952) donde, por cierto, Chaplin recupera la idea e introduce un número con un circo de insectos.

La reina Kelly (1928)

Déspota y genial, Erich Von Stroheim quería condensar en cinco horas una historia de romance y degradación. El rodaje sólo duró tres meses: Gloria Swanson se enfrentó al director y le puso en contra a los productores. Wilder bromearía sobre el tema recuperando a director, actriz y fragmentos de la película en El crepúsculo de los dioses.

Creation (1931)

El responsable de los efectos de El mundo perdido (1925) iba a hacer una cinta aún más ambiciosa sobre una isla con dinosaurios. Se rodaron veinte costosos minutos de animación cuadro a cuadro pero el estudio, por el crack del 29, paralizó el proyecto. El material se usó en King Kong.

¡Que viva México! (1932)

Tras reinventar el cine con obras como El acorazado Potemkin, S. M. Eisenstein viajaba a México para radiografiar el país. Pero el productor, el novelista Upton Sinclair, canceló el proyecto y Stalin obligó a Eisenstein a regresar a la URSS. Varias versiones, remontadas, influyeron en la obra de Orson Welles, John Huston y Buñuel.

Something's Got To Give (1962)

Iba a ser una comedia de lujo (George Cukor dirigiendo a Marilyn Monroe, Dean Martin y Cyd Charisse), pero Marilyn saboteó el rodaje. Sus desnudos en el material que quedó, poco antes de su muerte y más bella que nunca, hacen de la película algo mítico y fantasmal.

Napoleón (1968)

Kubrick quería rodar, protagonizada por Jack Nicholson, la vida como general del emperador francés. Soñaba con escenas con 40.000 extras, pero no encontró financiación. Se dice que el guión será publicado próximamente.

Kaleidoskope (1971)

Hitchcock asustó al estudio, MCA, con la historia de un culturista violador y asesino. Michael Caine era el elegido: tuvo que dejar el gimnasio cuando el proyecto murió. La hora de película que quedó era demasiado experimental y aterradora hasta para el director londinense.

The Day The Clown Cried (1972)

Jerry Lewis empezó a rodar la historia de un payaso alemán que, en el Holocausto, debe divertir a los niños que morirán en las cámaras de gas. Dicen que Lewis guardó una copia completa sin editar de una de las películas malditas más legendarias.

Game Of Death (1973)

Bruce Lee la rodaba cuando, en circunstancias extrañas, moría dejando en el aire la producción. Sólo se rodó un tercio del material suficiente para hacer algo digno: cuatro años después la productora lo mezclaba con película sobrante de otras cintas de Lee y dobles del actor para estrenar un híbrido decepcionante.

The First Deadly Sin (1977)
Antes de ser descubierto con una menor en la cama, Roman Polanski preparaba esta película con Robert de Niro +. El director huyó de EE UU dejando pendiente el guión, sobre un ejecutivo obsesionado con el sexo y la muerte.


Who Killed Bambi (1978)

Malcolm McLaren soñaba con un Qué noche la de aquel día de los Sex Pistols y contrató como director al polémico Russ Meyer. El rodaje sólo duró un día: los ejecutivos de 20th Century Fox se asustaron pronto de financiar una mezcla tan explosiva.

Dark Blood (1993)

¿Habría existido Brad Pitt de no morir River Phoenix? El actor falleció durante el rodaje de la que podría haber sido una nueva Malas tierras. El director, George Sluizer, conserva material y dicen que prepara un documental sobre Phoenix.


Contra molinos de viento

Si hay un personaje maldito en el cine, ese puede ser el Quijote: Orson Welles viajó a México, España e Italia para adaptar la novela, pero sólo dejó miles de metros de celuloide inconexo que Jesús Franco reunió con escasa gracia.

Con la obra de Cervantes también se estrelló Terry Gilliam: el rodaje de The Man Who Killed Don Quixote fue un desastre absoluto, como testimonia el imperdible documental Lost In La Mancha, en el que se refleja el hundimiento de un barco enloquecido a manos del director. El cineasta pretende, ahora, finalizar el proyecto.

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